Incontinencia urinaria, la enfermedad silenciosa

¿Qué es la incontinencia urinaria?

También conocida como la enfermedad silenciosa porque ha sido históricamente minusvalorada a pesar de ser un problema médico y socio sanitario de primer orden, que afecta a más de 200 millones de pacientes. De hecho, la Organización Mundial de Salud (OMS) no la ha reconocido como enfermedad hasta 1998.

Es una enfermedad infradiagnosticada por varias razones:

  • Equivocadas connotaciones negativas sociales y personales del paciente que le impiden acudir al médico (25% no acuden a la consulta).
  • Escasa concienciación de los profesionales sanitarios que apenas preguntan por este problema.
  • Falta de consenso en la definición de la incontinencia urinaria (IU).
  • Existen múltiples definiciones de la IU pero la más ampliamente aceptada es la propuesta por la Sociedad Internacional de Continencia (ICS) que la define como “cualquier pérdida involuntaria de orina a través de la uretra objetivamente demostrable, y que cause un problema social o higiénico para el paciente”.

También existen múltiples clasificaciones pero una vez más, la más aceptada es la que propone la ICS:

  • IU de esfuerzo, que es la más frecuente en la mujer.
  • IU de urgencia, que es la más frecuente en el varón.
  • IU mixta con predominio del esfuerzo o de la urgencia.

Existen otros tipos de incontinencia como la IU por rebosamiento, IU por goteo postmiccional, la enuresis, que es la IU nocturna involuntaria y la IU continua.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento va a depender del tipo de patología del suelo pélvico a tratar. Lógicamente debe ser evaluado tras un estudio diagnóstico completo y cuidadoso con el fin de ofrecer un tratamiento personalizado. Para ello es necesario abordar la patología desde un enfoque holístico que implica tener en cuenta múltiples factores como:

  • La dotación de material que va a influir directamente en el tratamiento.
  • La experiencia del cirujano que va influir en la eficacia y seguridad del tratamiento. A mayor experiencia mayor tasa de éxito y menor de complicaciones.
  • Las características propias del paciente y su patología.
  • Las expectativas del paciente y del médico que no siempre coinciden.
  • El coste del tratamiento.
  • La accesibilidad adecuada al centro.
  • La disponibilidad económica y política del centro que van a influir directamente en la dotación del material.
  • La buena disponbilidad del Servicio que esté dispuesto a desarrollar y mantener el abordaje de esta patología.

La mayoría de los especialistas en esta patología siguen las recomendaciones de las guías clínicas europeas y americanas que recomiendan una primera fase de tratamiento conservador que se basa en medidas higiénico dietéticas, rehabilitación del suelo pélvico y tratamiento farmacológico. Cuando esta primera fase de manejo conservador fracasa se pasa al tratamiento especializado que se basa en diversas técnicas quirúrgicas específicas para cada patología.

¿Se puede prevenir?

Por supuesto que se pueden prevenir intentando evitar los múltiples factores de riesgo asociados a estas patologías. Se basan principalmente en la modificación de los hábitos del estilo de vida como mantener un peso adecuado, cambios en la dieta como evitar alimentos excitantes o la reeducación vesical.

La rehabilitación del suelo pélvico tiene una importancia vital para la prevención de muchas de las patologías del suelo pélvico, también se disponen de diversas técnicas de electroestimulación y biofeedback.